Entrevista a Richard Barrett Sensei
por Garry Lever (2012)

Durante muchos años he querido entrevistar a mi profesor, Richard Barrett sensei, pero como sabrá cualquiera que lo conozca bien, no es particularmente accesible cuando se trata de asuntos que requieren que sea él el centro de atención. De hecho, a día de hoy, la única vez que lo he visto ejecutar un kata completo fue cuando estuvimos en Okinawa y Kinjo Seikichi sensei nos pidió a todos que realizásemos un kata para él de uno en uno. Normalmente mi profesor es demasiado privado como para "alardear" de esa manera.

Como he dicho anteriormente, muchas de las ideas que han llegado a las páginas de los artículos de mis libros provienen de varias conversaciones que he tenido con mi sensei. Digo conversaciones, pero en realidad normalmente consistía en yo escuchando mientras él hablaba, y después yo robaba sus ideas y las anotaba. Siempre aprendía mucho de estas conversaciones y disfrutaba enormemente escuchándole hablar de sus experiencias en Okinawa, entrenando con Miyazato Eiichi sensei. Como yo mismo nunca tuve esa oportunidad, utilizaba esas historias para apreciar cómo debían haber sido esas experiencias, e intentaba extraer las lecciones que contenían. Espero que mediante esta entrevista otras personas puedan encontrar la misma inspiración y valor en su Karatedo a través del consejo y opiniones de mi profesor.

GL: ¿Cómo empezó en Karate?

RB: Empecé a entrenar durante el boom de Bruce Lee. En 1974 mi padre me llevó a una sala de colegio alquilada y empecé Kyushindo Karate, que creo que comenzó en Inglaterra de la mano de Kenshiro Abe, un famoso sensei de Judo. La clase la dirigía un instructor cinturón marrón, pero como había bastante gente, los cinturones verdes enseñaban a los principiantes y el cinturón marrón enseñaba al resto. El entrenamiento era dos veces a la semana y creo que así es como la mayoría empezó a entrenar Karate en los años 70 en Inglaterra. Un año más tarde encontré Goju ryu en otro pueblo que estaba a tan sólo 10 millas de mi casa y quedé prendado por este estilo. También enseñaba un cinturón marrón, pero las clases eran mucho más reducidas y el Goju era bastante nuevo en Inglaterra en aquella época.

GL: ¿Qué le hizo viajar por primera vez a Japón?

RB: Visité Japón por primera vez en 1981, viajando a Tokyo y al Shurinkai Dojo de Morio Higaonna sensei. En Inglaterra, fui miembro de I.O.G.K.F. durante un tiempo, y como buen estudiante, fui a cualquier curso que estuviera abierto para mí para mejorar Goju Ryu. Pero en unas cuantas ocasiones, el comportamiento de mis instructores fue, en mi opinión, decepcionante. Una vez, un "instructor" nos enseñó sus "trofeos" en su oficina... ¡Era ropa interior femenina! Otro "instructor" nos enseñó el valor de la respiración correcta durante una clase... ¡Y acto seguido se retiró al bar a fumar! Algunas personas encontraban estos ejemplos divertidos; para mí era triste, y también me resultaba difícil llamar a estas personas 'sensei'. Sabía que debía haber algo más en Karate. Había leído cualquier libro que hubiese podido encontrar, y todos apuntaban a más, pero yo no lo encontraba en Inglaterra, así que mi búsqueda me llevó a Tokyo.

GL: ¿Cuáles fueron los mayores desafíos que se le presentaron durante su estancia en Tokyo?

RB: A principios de los años 80 no había internet ni correo electrónico como ahora, ni siquiera mucha información acerca de dónde ir o cómo llegar allí. Reservé un vuelo abierto a Tokyo con una aerolínea rusa en una agencia de viajes. Escribí una carta al dojo y otra al hostal Kimi Ryokan para reservar una habitación, pero nunca recibí respuesta de ninguno de ellos. Compré un mapa de Japón y otro de Tokyo, y cuando llegó el momento mi amigo y yo preparamos las mochilas y nos pusimos en camino. Unos amigos míos habían estado un año antes y nos dieron muchos consejos, pero cuando aterrizamos en Japón fue como aterrizar en otro planeta. De algún modo conseguimos llegar a la estación de tren de Tokyo, con miles de personas de pelo oscuro e inferior estatura moviéndose a nuestro alrededor. ¡Todas las señales estaban en kanji y no teníamos ni idea de nada! Nos miramos el uno al otro, y parecíamos estar atascados, ¡aunque acabábamos de llegar! Nos quedamos allí de pie durante lo que pareció una eternidad.

Gracias a Dios un amable caballero japonés vio a esos dos gaijin perdidos y, con su inglés entrecortado, nos ayudó a encontrar el lugar donde esperábamos alojarnos. Para dos jóvenes, ésta, y todas las demás pruebas con las que nos encontramos durante ese viaje, hicieron de la experiencia una gran curva de aprendizaje. El dojo era el único lugar en el que me sentía como en casa. Todo lo que teníamos que hacer por nosotros mismos era una verdadera prueba, no teníamos a nadie que nos ayudara, y todo lo que sucedió hasta que llegamos de vuelta al aeropuerto de Heathrow dos meses más tarde fue una experiencia.

GL: ¿Podría explicar cómo era el entrenamiento en el Yoyogi Dojo con Higaonna sensei, por favor?

RB: El entrenamiento era extremadamente duro. En Inglaterra pensábamos que entrenábamos duro, pero aquí era distinto, probablemente porque me esforzaba demasiado y no controlaba el tiempo. Como resultado, me quedaba sin aliento después de unos 40 minutos. El entrenamiento constaba de junbi undo, después kihon desde heiko dachi, siempre 100 técnicas, seguidas de 100 flexiones y después quizá 100 uke waza, seguidas por 100 abdominales. Después kote kitae, sandan gi o kumite, y posiblemente seguía la repetición de un kata. El ritmo de la clase era mucho más rápido del que yo estaba acostumbrado, y recuerdo intentar con todas mis fuerzas evitar hacerlo, pero inevitablemente acabar mirando al reloj para descubrir que todavía tenía que sobrevivir otra hora.

Morio Higaonna sensei tenía entonces cuarenta y pico, y era extremadamente impresionante, de apariencia muy poderosa, y todos queríamos ser capaces de replicar su técnica. Las clases eran todas idénticas, y siempre me preguntaba a mí mismo de camino a cada entrenamiento si realmente quería hacer eso. Ahora sé que experiencias como esa realmente te ayudan a formarte como persona; sencillamente no te lo parece en esos momentos (risas). Me marché de Tokyo con el consejo de ganar más peso, ya que durante el kumite los avanzados me tiraban al suelo con regularidad porque en aquella época sólo pesaba 67Kg. Me volví mucho más seguro de mí mismo por todo el viaje, pero todavía no había encontrado lo que estaba buscando.

Richard Barrett - Tokyo 1981
Richard Barrett (1º por la izquierda) con otros karatekas en la entrada del dojo de Higaonna Sensei.
(Tokyo, 1981)

GL: ¿Qué le llevó a Okinawa y al Jundokan Dojo?

RB: Fui a Okinawa cuatro años más tarde, tras ser ascendido a sandan en Inglaterra con la I.K.U. La razón de mi visita fue que debido a mis estudios me habían surgido muchas preguntas, y pensé que las respuestas debían estar en el lugar de nacimiento del Goju Ryu. Así que reservé un vuelo abierto a Naha, Okinawa, esta vez con China Airways. Armado con otro mapa, al principio me hospedé en el Naha Youth Hostel, y en un par de días encontré el dojo de la familia Yagi. Hasta donde llegaban mis conocimientos, en aquella época había en Okinawa tres grupos principales de Goju Ryu, cada uno de ellos liderado por uno de los tres alumnos principales de Miyagi Chojun sensei: el dojo Higa, el dojo Yagi, y el dojo Miyazato. Eso era lo que yo creía entonces, y sabía que Morio Higaonna venía del dojo Miyazato, así que decidí probar otro tipo de Goju Ryu, como el de la escuela Yagi. Fui a algunas clases durante las primeras dos semanas de mi estancia en Okinawa, entrenando dos veces a la semana, y los alumnos y profesores eran todos muy simpáticos. El Goju era un poco diferente al que yo estaba acostumbrado, pero sucedió algo que no me gustó y provocó que marchase. Me dieron a entender que, si continuaba con ellos, ¡podría convertirme en yondan y su representante para Europa! Supongo que los egos de algunas personas se habrían sentido adulados, pero yo no volví por allí.

Había ido a Okinawa con un alumno y con un amigo que no entrenaba pero quería dos semanas de vacaciones. Mi alumno había empezado a entrenar en el Jundokan Dojo de Miyazato sensei, y así llegué yo allí también.

Miyazato Eiichi Sensei
Miyazato Eiichi Sensei

GL: ¿Qué retos en concreto presentó el entrenamiento en el Jundokan?

RB: Bueno, no era lo que yo esperaba. Yo pensaba que sería similar al entrenamiento que había hecho en Tokyo, pero mi alumno me había dicho que no era así. Me presenté en el Jundokan, y lo primero que sucedió es que fui entrevistado en una pequeña oficina. Miyazato sensei me preguntó de dónde era, cuánto tiempo había estado entrenando y con quién, etc. Después de eso, me dijeron que me cambiara, y pronto estaba delante de Miyazato sensei llevando un cinturón blanco. Me pidió que ejecutara gekisai dai ichi, y después comentó que había sido "demasiado rápido", y sobre ciertas técnicas dijo: "¿Por qué Morio lo está haciendo así?". Eso era directamente una experiencia nueva para mí, ¡entrenamiento individual con Miyazato sensei! Además, hasta ese momento siempre me habían dicho "más rápido, más fuerte", ¡pero nunca más despacio!

El entrenamiento en el Jundokan era una experiencia completamente diferente para mí. Ha sido bien documentado que había una política de entrenamiento abierto, con el dojo abierto desde las 10 de la mañana hasta las 10 de la noche. Podías llegar e irte cuando quisieras, pero eso era completamente nuevo para mí en aquel entonces. Todas mis clases anteriores siempre habían sido en grupo, con un profesor gritando las órdenes y el resto de gente respondiendo. Personas liderando, y personas siguiendo.

Richard Barrett - kata - Jundokan Dojo - Okinawa 1985 Richard Barrett - makiwara - Jundokan Dojo - Okinawa 1985
Richard Barrett entrenando en el Jundokan Dojo en 1985.

GL: ¿Quiénes fueron las personas que más le impresionaron, y por qué?

RB: Miyazato sensei era el más impresionante, pero no sólo por sus habilidades técnicas, que por supuesto eran fantásticas; era más bien su aura y personalidad lo que yo realmente admiraba. He mencionado antes algunas de las cosas que eran nuevas para mí en cuanto a que en el Jundokan no había una clase forma como tal, pero imagina el dojo lleno de karateka, desde niños hasta personas con más de 70 años, todos con diferentes grados entrenando juntos bajo el mismo techo. Los grados más altos ayudaban a los más bajos, y después volvían a su entrenamiento personal, y lo que más me impactó fue que todos eran personas normales.

Déjame explicarme. Hasta ese momento, todos los grandes profesores que me habían enseñado eran profesionales. Mientras tú o yo trabajábamos durante 8 horas cada día de la semana, ellos podían, si así lo deseaban, entrenar. Eran atletas profesionales, y como resultado, eran muy buenos y estaban muy en forma. Todos los alumnos y avanzados del Jundokan trabajaban o iban a la escuela durante el día antes de ir a entrenar, a menos que ya se hubieran retirado, como Miyazato sensei. Eran personas normales, así que cuando vi allí a avanzados con una técnica mejor que la mía, supe que también era alcanzable para mí, porque ellos estaban en la misma situación que yo. Esto me animó, haciéndome pensar que, con mucho trabajo duro, mi técnica podría llegar a ser algún día tan buena como la de ellos.

Miyazato Eiichi Sensei - kata Miyazato Eiichi Sensei - kata
Miyazato Eiichi Sensei realizando kata.

GL: ¿Qué hacía tan especial a Miyazato sensei?

RB: Sensei tenía un carácter bastante singular. En el Jundokan estaba completamente al mando; cuando pedía algo, los alumnos corrían, y cuando hablaba, todo el mundo escuchaba. Tanto dentro como fuera del dojo, no soportaba a las personas estúpidas. Era tenaz, pero también tenía buen corazón. Animaba a los alumnos que él veía que traían entusiasmo al dojo, e ignoraba a aquellos que no lo hacían. Fue muy amable conmigo, me invitaba a comer bastante a menudo y también me llevaba de excursión para comprar y visitar diferentes lugares turísticos; no tenía por qué hacerlo, pero lo hacía. Yo no era nadie especial para él, sólo un karateka inglés con mucho entusiasmo. Incluso vino conmigo a la oficina de inmigración y actuó como sponsor cuando necesité aumentar mi visado de tres meses. También vi que animaba a sus alumnos a ayudarse mutuamente dentro y fuera del dojo, apoyándose los unos a los otros siempre que fuera posible. Vi su educación y humildad al encontrarse con amigos y superiores, y parecía un caballero satisfecho. Algunas personas han destacado que era algo brusco o que parecía estar siempre de mal humor en el dojo, pero yo no estoy de acuerdo y creo que simplemente se tomaba en serio la tarea de transmitir el Karate de Miyagi Chojun sensei. También pienso que tenía un sentido del humor algo perverso.

Miyazato Eiichi Sensei - bunkai
Miyazato Eiichi Sensei demostrando aplicación de kata.

GL: ¿Cuál es su recuerdo favorito de su sensei?

RB: Tengo muchos recuerdos, y algunos de ellos ya han sido contados a través del trabajo de Mike Clarke sensei, ya que compartimos algunas de las mismas experiencias juntos. Una vez Mike y yo estábamos entrenando juntos en el Jundokan y nos habían puesto una tarde con Yasuda sensei para que él nos corrigiera los kata. Un par de días antes, Yasuda sensei, Mike, y yo, habíamos pasado por una tienda de pollo frito de Kentucky, y fuera había una réplica de plástico a tamaño natural del Coronel Sanders. Yasuda sensei bromeó diciendo que se parecía a Mike. De nuevo en el dojo, nuestro entrenamiento de kata había empezado a volverse gracioso, con Yasuda sensei diciendo que los kata del Coronel Sanders necesitaban mucho trabajo. Miyazato sensei se acercó preguntando qué era tan divertido, y Yasuda sensei respondió "nada" en japonés. Miyazato sensei gruñó y se marchó. Cinco minutos más tarde los tres nos estábamos riendo más, y Miyazato sensei volvió y le gritó algo en japonés a Yasuda sensei, que hizo una reverencia y el entrenamiento juntos se terminó. Creo que Mike terminó limpiando una parte del dojo mientras yo limpiaba otra (risas). ¿Quién ha dicho que Miyazato sensei no tenía sentido del humor? Me apuesto algo a que se rió bastante hacia sus adentros con todo aquello.

Miyazato Eiichi Sensei - Richard Barrett
Miyazato Eiichi Sensei y Richard Barrett en la tumba de Miyagi Chojun Sensei.
(Okinawa, 1992)

En otra ocasión yo estaba entrenando mientras Miyazato sensei me observaba. Estaba haciendo una parte particularmente rápida de un kata cuando sensei me detuvo de repente, me corrigió un pequeño detalle, y se marchó. No me podía creer que hubiera podido ver ese detalle erróneo a esa velocidad, pero pudo. Llegué a entender que sensei siempre hacía por mí todo lo que podía, sin esperar nada a cambio. A mí eso me decía muchísimo sobre la clase de persona que era, y la clase de persona a la que me gustaría llamar sensei.

Miyazato Eiichi Sensei - Richard Barrett - kata Miyazato Eiichi Sensei - Richard Barrett - kata
Richard Barrett practicando kata bajo la atenta mirada de su profesor.

GL: También practicó Kobudo en el Kodokan Dojo de Matayoshi Shinpo sensei. ¿Cómo surgió esto?

RB: Mientras estaba en Okinawa, conocí a un karateka francés mientras visitaba la tienda de artes marciales Shureido. Hablaba inglés, y después de una larga charla me invitó a ir con él a ver una clase en el dojo Matayoshi, el Kodokan. Después de ver esa clase, me invitaron a participar. Anteriormente había entrenado durante un corto espacio de tiempo en el Kobudo de Inoue sensei, así que sostener la mayoría de las armas no me resultaba tan extraño. Asistí dos veces a la semana durante unos 5 meses, y como resultado, ¡fui examinado en secreto de shodan!

GL: ¿Cómo era Matayoshi sensei como profesor?

RB: Matayoshi sensei no enseñaba mucho, o al menos yo nunca le veía a menos que viniese alguien especial al dojo, y entonces aparecía y se ponía al mando. Normalmente las clases las daba uno de sus alumnos avanzados, Oshiro Zenei sensei. Era también practicante de Goju, y hablaba algo de inglés. A mí me gustaba su personalidad, y disfrutaba entrenando con él. Matayoshi sensei fue muy amable, nos invitó al alumno francés y a mí a dormir en su dojo, y puso nuestras camas en una habitación que estaba al lado de la zona de entrenamiento. Así que manteníamos limpia la habitación y ordenábamos el dojo, y eso nos ayudó a ambos con nuestros gastos.

GL: ¿Cuáles fueron las mayores lecciones que aprendió de sus experiencias en Okinawa?

RB: Como he dicho antes, fui a Okinawa con muchas preguntas, y obtuve muchas de las respuestas; aunque las respuestas al resto de las preguntas las tendría que descubrir por mí mismo. Las mayores lecciones que aprendí en Okinawa fueron que el Karate es para cualquiera que ponga entusiasmo en su entrenamiento, y que están aquellos que practican Karate, y otros que lo estudian. Además, aprendí mucho acerca del Karate y de sus valores fuera del dojo observando e interactuando con la gente de Okinawa. Incluso durante mi última visita, la cortesía mostrada por algunas de las personas okinawenses me pareció maravillosa, especialmente en estos tiempos en los que la cortesía parece un arte en vías de extinción.

Richard Barrett - Jundokan Dojo - Okinawa 1992
Richard Barrett en la entrada del Jundokan Dojo.
(Okinawa, 1992)

GL: Regresó al Jundokan en febrero de 2011. ¿Había cambiado mucho el dojo desde el fallecimiento de Miyazato sensei?

RB: Sinceramente, esta vez no tenía muchas ganas de entrenar en el Jundokan. La idea de que Miyazato sensei no estuviera allí me hacía sentir como si el dojo estuviera vacío, y le echaba de menos. Así que estaba más centrado en ir con alumnos, encontrarme con viejos amigos, y disfrutar de la gente y la cultura de Okinawa. El entrenamiento ocupaba un segundo plano en mi mente, pero fui arrastrado al dojo por Mike, y a medida que fui encontrando viejos amigos y empecé a entrenar, fue fantástico. Entrenar en ese dojo siempre ha sido algo especial para mí. Practicar con herramientas que fueron en un tiempo utilizadas por Miyagi Chojun sensei, y practicar tus kata sobre un suelo en el que otros miles han perfeccionado los suyos, es algo especial, y espero no darlo nunca por sentado. Habían cambiado algunas cosas en el dojo, pero siempre había sido así, con alumnos marchándose y otros nuevos empezando en cada visita que hacía. Además, yo también había cambiado. Como la vida misma, nada permanece igual, y así debe ser.

Michael Clarke - Richard Barrett - Tumba Miyazato - Okinawa 2011
Michael Clarke y Richard Barrett en la tumba de su maestro, Miyazato Eiichi Sensei.
(Okinawa, febrero de 2011)

GL: En 2001 fundó Shinsokai. ¿Cuál es el objetivo de este grupo?

RB: Cuando me iba a marchar de Okinawa por primera vez, le pedí permiso a Miyazato sensei para que mi grupo de Inglaterra se convirtiera en dojo afiliado. Ahhh, ¡ojalá no hubiera dicho nada! Miyazato sensei se puso muy serio y le dijo a mi sempai Chinen Shinzo que tendríamos una entrevista en media hora en un restaurante local. Sensei desapareció escaleras arriba y mi sempai y yo nos cambiamos. Chinen sensei me decía "todo irá bien". Yo debía parecer muy preocupado. La solemne entrevista iba y venía con preguntas como "¿Qué crees que es el Karate?" o "¿Cómo enseñarías Karate en Inglaterra?". En fin, Miyazato sensei se marchó, y Chinen sensei todavía estaba diciéndome "todo irá bien". Al día siguiente en el entrenamiento, me pidieron que ejecutara todos los kata Goju Ryu delante de sensei y de otros avanzados, y después, cuando eso había terminado, me enviaron en un coche al dojo de Hichiya sensei para hacer lo mismo otra vez delante de él. Al día siguiente el entrenamiento volvió a ser normal, hasta que sensei nos dijo a todos que formásemos filas, y me dio mi diploma de yondan. Además, antes de marcharme de Okinawa, sensei me dio otro certificado completamente en japonés, y no fue hasta estar de vuelta en Inglaterra y pedir que me lo tradujeran cuando descubrí que ¡estaba a cargo de Inglaterra! Yo pensaba que simplemente me había dado permiso para un pequeño dojo afiliado.

Miyazato Eiichi Sensei - Richard Barrett - yondan - 1986 Miyazato Eiichi Sensei - Richard Barrett - rokudan - 1997
Richard Barrett recibiendo sus diplomas de grado dan de manos de Miyazato Sensei.

Ese año escribí un par de artículos e hice publicidad, y a lo largo de los dos años siguientes empecé a reunir un grupo de dojos bajo el estandarte de Jundokan G.B. Daba cursos y una vez al año hacía un gasshuku. Intenté animar al kuro obi kai a que estudiasen su Karate pidiéndoles que escribieran reseñas de libros y redacciones sobre Karate. A algunos de ellos, ¡eso les sentó como un tiro! Únicamente les interesaba lo externo, pero eso a mí me daba igual; Mi lema siempre había sido calidad, no cantidad, así que esperaba que se marcharan. Pero, a medida que pasaba el tiempo, iba estando cada vez más aferrado al título de "instructor jefe", y mi ego, en lugar de reducirse, estaba creciendo. Así que, en cuanto me di cuenta de ello, tome la decisión de renunciar y le di el título a alguien que lo necesitaba. Un par de años más tarde, en Okinawa, Miyazato sensei me dijo que había sido valiente al renunciar a esa posición.

Hace diez años formé Shin so kai, justo antes de marcharme para inmigrar a España con mi familia. Lo hice principalmente para dar un vínculo de unidad a los alumnos que estaba dejando atrás. Sé que algunos de ellos pensaron que les estaba abandonando, pero ahora creo que estarían de acuerdo en que se han vuelto mejores karateka por ello. Fue como echarlos fuera del nido, por decirlo de alguna manera.

Hace 5 años, algunos miembros en Inglaterra empezaron a ponerme muchas excusas en lugar de razones, y decidí que se necesitaba alguna acción drástica, así que expulsé a todos los miembros de Shinsokai, y les mandé un correo electrónico preguntándoles si les gustaría volver, y sólo acepté a los alumnos que querían estudiar Karate sin excusas.

El nombre Shin so kai está compuesto por tres caracteres. Empezando por el final, "kai" es un grupo de personas. "So" es "buscar algo con las manos desnudas", lo cual consideré apropiado para el Karate, y "shin" significa "verdad" o "realidad". De esta manera, el propósito de este grupo de personas afines es encontrar, a través del Karatedo Goju Ryu okinawense, la verdad de su propia naturaleza para entonces mejorar sus propias vidas. Todo el mundo es un individuo que vive dentro de sus propias circunstancias, y espero que a través del estudio del Karate lleguen a conocerse a sí mismos un poco mejor, y también a aquellos que les rodean. Entonces podrán continuar tomando decisiones bien fundadas para tener una vida mejor.

GL: ¿Cuál diría que es el objetivo principal de su enseñanza?

RB: Proporcionar lo anterior. Creo que hay una minoría de gente culta que han descubierto por sí mismos que una persona no es más importante que otra porque tenga una casa más grande o un coche mejor, ni por llevar ropa de marca, ser más guapos o incluso famosos. Con un poco de suerte, esta minoría ha descubierto que lo que "hace" a una persona es su personalidad.

Desde que empecé en Karate he leído que en el arte hay un conjunto de códigos morales a los que todos deberíamos aspirar, pero como he mencionado antes, hay muchos karatekas que no están interesados en ser una buena persona; sólo quieren dar patadas y golpes de puño, y obtener títulos. A lo largo de los años he visto y he oído hablar de muchos malos ejemplos, pero esos ejemplos lo único que hacen es confirmarme que yo no quiero seguir ese mismo camino.

Actualmente intento vetar a cualquier miembro que quiera unirse, y si un alumno me da alguna razón para dudar de su conducta, entonces le digo que ya no es bienvenido. Hoy tiendo a creer en lo que la gente hace y no hace, más que en lo que dicen.

Richard Barrett - sanchin-gami
Richard Barrett entrenando sanchin-gami.

GL: ¿Qué opina del estado actual del Goju Ryu?

RB: Bueno, la mayoría de la gente sólo quiere aprender y practicar el aspecto físico del Karate, pero otros añaden a eso aprender acerca de la historia y la cultura de Okinawa, y estudiar los preceptos que del Karatedo. Todas estas personas recibirán algún beneficio de ello, aunque sólo sea mejorar su nivel de forma física.

Creo que el verdadero beneficio de practicar Karate es ser capaz de poner en práctica lo que aprendes. ¿Qué sentido tiene aprender a pelear cuando nunca pretendes hacerlo y probablemente nunca te verás en una pelea real a no ser que la busques? Yo diría que el 95% de la gente que practica Goju Ryu alrededor del mundo hoy, lo hace sólo a un nivel superficial. No importa cuánto tiempo hayan estado practicando, y tampoco qué grado o título tengan. Pero no pasa nada, el Karate es para todo el mundo.

Pero el Karate-do es algo diferente. Algunas personas buscan algo más en su Karate y se cansan de simplemente seguir al líder. Con un poco de suerte encontrarán un sensei y un dojo que pueda ayudarles a hacer del Karatedo una parte de sus vidas.

G.Lever - R.Barrett - Kinjo Seikichi Sensei - M.Clarke - M.Turner - Okinawa 2011
Garry Lever, Richard Barrett, Kinjo Seikichi Sensei, Michael Clarke y Mitch Turner.
(Okinawa, febrero 2011)

GL: ¿Dónde ve el Goju Ryu dentro de 20 años?

RB: Supongo que fundamentalmente en el mismo sitio. Con suerte, todavía habrá grupos reducidos de practicantes simplemente practicando, pero no creo que el verdadero entrenamiento de Karatedo Goju Ryu vaya a llegar a ser nunca algo grande. No puede serlo, es una búsqueda individual y requiere un nivel de guía personal que es bastante íntimo.

Richard Barrett - Sanchin kata - Okinawa 2011
Richard Barrett realizando Sanchin kata en una playa de Okinawa.
(Febrero de 2011)

GL: ¿Cómo cree que el Karate es todavía relevante hoy?

RB: Sólo puedo hablar según mis propias experiencias personales. Cuando me despierto por las mañanas, intento recordar estar muy agradecido. Estoy muy agradecido por tener una esposa que me quiere y dos hijos maravillosos, a veces (risas). Tengo mi salud, y estoy contento y satisfecho con lo que tengo. Creo que eso ha sido posible gracias a mi entrenamiento en Karate. No el hecho de tener esposa e hijos, sino el hecho de apreciar lo que tengo, y es una manera fantástica de empezar el día. Creo que a través del entrenamiento adecuado, el Karate puede dar al estudiante una magnífica comprensión de lo que es y de lo que no es importante en la vida a medida que va entendiendo más acerca de sí mismo.

GL: ¿Cuál es el aspecto más importante del Karate?

RB: Tu actitud hacia tu entrenamiento. Si no tienes una buena actitud, obtendrás muy poco de tu Karate. En primer lugar, necesitarás tener siempre el entusiasmo de querer mejorar, pero también ser honesto contigo mismo, de forma que cuando las cosas empiecen a ponerse difíciles no empieces a poner excusas. Valentía y decisión también son buenas cualidades, pero como he dicho antes, todo el mundo es diferente y el Karate mejorará los atributos del carácter que son deficientes en una persona para ayudarle a desarrollar una personalidad equilibrada.

Richard Barrett - Shinsokan Dojo - 2012
Richard Barrett dando 'vida' a los movimientos iniciales del kata Kururunfa mediante entrenamiento con resistencia.
(Shinsokan Dojo, 2012)

GL: ¿Tiene algún comentario final para concluir esta entrevista?

RB: En estos momentos estoy "excavando" el cuarto dojo que construyo yo mismo (nota: ¡este dojo está siendo literalmente excavado a partir de una pequeña cueva que había en la colina que hay detrás de la casa de Barrett sensei!). He viajado a Japón varias veces, y a otros lugares de este planeta, buscando mejorarme a mí mismo como karateka. Construí mi propio coche con la ayuda de mi hermano. Inmigramos a España con la esperanza de mejorar nuestras vidas y con la ayuda de mi esposa, Claire, reconstruimos, a partir de la estructura básica de una casa en ruinas, el lugar que ahora llamamos hogar. Claire tiene una tienda de comida saludable y un centro social en el pueblo, y le gusta dedicar su tiempo a las personas que lo necesitan, y estoy muy orgulloso de ella. He estado entrenando Karate durante casi 38 años, y su práctica todavía me parece un desafío. No quiero que mis alumnos igualen lo que yo he conseguido, quiero que todos ellos me superen y sobrepasen todo lo que yo he hecho y aprendido. Esto no significa que espero que mis alumnos empiecen a mudarse de país o a construir casas (risas), pero me gustaría que estudiasen Karatedo Goju Ryu y, a través del mismo, que todos ellos encuentren y disfruten una vida de satisfacción. No me considero particularmente listo ni inteligente, pregúntale a mi esposa (risas), pero lo que sí sé es que la vida es demasiado corta, y cuanto antes tomes el control de tu propia situación personal y la conduzcas en una buena dirección, más satisfecho llegarás a estar con lo que tienes y con quién eres.

“No importa cuánto puedas destacar en el arte del Karate y en tus esfuerzos académicos,
nada es más importante que tu comportamiento y tu humanidad observada en la vida diaria.”